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Comentemos de:
Guillermo Lasso Mendoza
La inversión social, un compromiso de todo cristiano.
Guillermo Lasso Mendoza, quien desde 1994 se desempeña como Presidente Ejecutivo del Banco de Guayaquil; es también miembro del Georgetown University Latin American Board, Presidente de la Fundación Terminal Terrestre de Guayaquil, Presidente del Centro Técnico-Laboral MONTEPIEDRA, Presidente de la Fundación Ecuador Libre y Director de la Fundación Malecón 2000; habiendo ocupado importantes cargos públicos. A más de un empresario exitoso, por su calidez y sinceridad nos permite conocerlo íntegramente; orgulloso de su familia, de las metas alcanzadas y de las oportunidades brindadas como católico comprometido con las causas sociales.
Guillermo Lasso MendozaAl ser consultado sobre la marcada tendencia mundial de promover métodos anticonceptivos, destaca que, haber sido educado en un hogar con una convicción muy profunda en los principios cristianos; donde sus padres consideraban a cada hijo una bendición de Dios, dándose la oportunidad de tener 13 hijos, -de los cuales viven 11-, y que, tener en su propia familia; con su esposa, María de Lourdes Alcívar, cinco hijos: Guillermo Enrique, Santiago, Juan Emilio, María de Lourdes y María Mercedes; son testimonios que demuestran que creen en el respeto a la vida desde la concepción y por lo tanto no forman parte de quienes piensan o creen en mecanismos para evitar embarazos o evitar la vida de un bebé ya concebido. “Tenemos muy claros también, los valores cristianos; somos un matrimonio y una familia muy feliz, cada hijo es para nosotros una bendición de Dios”, afirma.
“Cada hijo es un proyecto de vida distinto, obviamente nos entusiasma haberlos visto nacer, crecer y desarrollarse. Sus edades varían desde los 24 hasta los 11 años de edad, uno ya está graduado de la Universidad, el segundo ha escogido la vocación religiosa, está a punto de graduarse y aspira convertirse en un sacerdote pero recien está comenzando su formación, estudia en el Seminario, en Lima; es un proceso largo donde él decidirá la ratificación de su vocación. Mis dos hijas pequeñas son una bendición, una alegría. Tener 5 hijos, cuidarlos y educarlos son una oportunidad de agradecer a Dios y cada uno de ellos, una razón de vivir”, comenta con gran emoción.
Vida familiar
En cuanto la vida social, en términos de amistad, reconoce que tienen su espacio; pero “nuestro diario vivir está copado por la relación familiar: la vida en pareja y con nuestros hijos; atendiendo todos sus proyectos e iniciativas; desde participar de las competencias, olimpiadas escolares y estudios, sus alegrías, frustraciones y aspiraciones. Es decir, una vida familiar intensa que la compartimos mucho dentro de nuestra casa y es usual también nuestros viajes familiares al exterior: con mi esposa hemos disfrutado mucho de viajar con todos nuestros hijos. Cuando eran más pequeños viajábamos con nuestros 5 hijos y nunca sentimos ningún fastidio o incomodidad porque son nuestra prioridad”, enfatiza.
Tiempo para Dios
GL: Dios está en todo instante. En todo momento, en toda oportunidad hay un espacio para agradecerle. La vida entera a cada paso que da, reconoce la existencia de Dios, donde hay espacio para agradecer, para pedir, para conversar y compartir con Él. En nuestra casa lo vivimos así, mi esposa lo vive muy intensamente, y por supuesto mis hijos y yo también. Lo hacemos en familia.
‘Dios da al que da con alegría’
GL: Yo nací en un hogar de padres católicos -ejemplares para mi-, así que de alguna forma eso, más la educación que recibí en el colegio donde estudié, no cabe duda que debe haber influido en una actitud que es natural: preocuparse por el prójimo, poder compartir lo que uno ha recibido de la vida, lo que uno ha recibido de Dios con quien lo necesita, yo diría una actitud que para mí no tiene nada de extraordinario.
Actividad social a través del Banco
Las promociones corporativas están enfocadas fundamentalmente a la educación. El Banco apoya y promueve proyectos como Montepiedra, creado 1997 (obra corporativa del Opus Dei), donde se han capacitado anualmente 3.500 obreros; es decir, desde el inicio de sus actividades han pasado alrededor de 20.000 personas. También existe un Colegio Técnico donde hoy se educan 340 personas, teniendo ya 4 promociones de bachilleres y graduando 120 jóvenes que luego han pasado a estudiar en universidades, encontrando una oportunidad en la vida. Son jóvenes o niños que pertenecen a familias cuyo nivel económico es escaso y que a través de Montepiedra encontraron una oportunidad en la para desarrollarse.
Además, se promueven becas para jóvenes ecuatorianos que quieran convertirse en buenos líderes en el futuro para el país. Son becas en la Universidad de Georgetown en Washington, del cual Guillermo Lasso es miembro del Directorio Latino. Ahí se maneja un programa de liderazgo para la competitividad, donde ya han ido 3 promociones de becarios, 7 en cada promoción. Este año se ha empezado con el capítulo en Ecuador replicando el programa de becas de Washington, en un convenio con la Universidad Casa Grande y pronto se firmará también un convenio con una universidad de Quito.
El Banco, internamente, también desarrolla programas educativos donde, de alguna manera –se puede decir que- quienes trabajan en el Banco de Guayaquil, “trabajan y estudian” en el Banco; porque para todos los funcionarios y empleados tenemos distintos programas, por ejemplo para los guardias de seguridad o conserjes que no han terminado sus estudios primarios o secundarios, en convenio con el Ministerio de Educación, promovemos que estudien. Algunos de ellos, luego de concluir, han ido a la Universidad y han obtenido su título de abogado unos, otros en el área de administración de empresas; es decir, a través de la educación se les da una herramienta que les permita avanzar y desarrollarse. También hay programas para los ejecutivos, donde se promueve que estudien masterados en universidades locales e internacionales, y un plan de capacitación para poder desarrollar sus habilidades y destrezas para que puedan ser mucho más exitosos en el desempeño de sus funciones.
“Cuando un ser humano tiene 2 panes y comparte uno, se queda con la mitad; si tiene un billete en el bolsillo y lo comparte, se queda con la mitad. Pero si comparte conocimiento se queda con el doble, ya que el que lo recibe gana también, por lo tanto se multiplica”. Afirma además, que en Ecuador sí existe la oportunidad para que una persona pueda abrirse camino, desarrollarse y encontrar un espacio. “Yo no vengo de una familia de grandes recursos económicos, más bien eran muy ricos en principios y valores pero muy pobres en términos económicos. Trabajo desde los 15 años de edad y puedo dar testimonio que Ecuador es un país de oportunidades, si uno se decide a pelear y a luchar puede encontrar una; lo malo es que una vez que se la encuentra, puede toparse con gente que le parece muy mal que una persona se desarrolle”, recuerda. Aprovecho esta entrevista para decir a la gente joven que si hay oportunidad en el Ecuador y la decisión está en cada uno. Personalmente promuevo e impulso todos los programas de educación que el Banco apoya, porque creo que la educación es una herramienta para igualar oportunidades entre los seres humanos; es decir que todos tengamos la misma oportunidad de desarrollarnos. Pero nada va a superar al impulso, a la decisión y a la voluntad personal por avanzar, eso es innato en cada persona, es una actitud que cada uno desarrolla.
"Personalmente promuevo e impulso todos los programas de educación que el Banco apoya, porque creo que la educación es una herramienta para igualar oportunidades entre los seres humanos"
Doctrina Social de la Iglesia
Para Guillermo Lasso, frente al extremo del capitalismo y el extremo del socialismo, está justamente la Doctrina Social de la Iglesia y una economía social de mercado. Y, para que una economía social de mercado tenga una eficiente aplicación, necesita como requisitos básicos: una sólida democracia, una buena institucionalidad y justicia, y una adecuada independencia de poderes, sostiene.
Una economía solidaria tiene que estar acompañada siempre de un equilibrio con el desarrollo social de un país. “Si algún empresario lee esta entrevista, yo le diría: ‘debería ver como un gran negocio que un Estado invierta en el campo social, ¿por qué?, porque en la medida que se invierte en educación, salud y se incorpora más gente en la economía formal, los mercados crecen y al crecer los mercados hay una gran oportunidad para el desarrollo de la empresa. También desde el punto de vista social -como lo dije hace unos ocho años atrás-, la inversión social es un buen negocio en el Ecuador, poder permitir que más gente tenga una oportunidad de no sólo conseguir un empleo, sino de lograr mejores ingresos para poder alcanzar un mejor desarrollo económico para él y para su familia, educación para sus hijos, estabilidad para su hogar, poder adquirir una vivienda; no sólo para satisfacer una necesidad, sino para satisfacer algo fundamental en el ser humano: la dignidad y la libertad de saber que ellos también pueden; valores importantes que van más allá de lo económico’”.
La economía, la sociedad, los escándalos: ¿Estamos en “crisis”?
GL: Como católico le puedo decir, que la fe de un verdadero cristiano no se basa ni en la heroicidad de los santos, ni en los errores que cometen los seres humanos que pertenecen a la Iglesia Católica, la fe de un cristiano se basa en la presencia viva de Dios en el Sagrario; y esto le digo con sinceridad, lo pienso, lo creo. Pero (éstas) son expresiones claras de alguien que aprecio y respeto, el P. Alfonso Avilés, quien en una de sus homilías frente a todos los comentarios que nos llegan, dijo: “la Iglesia no está en crisis, los que están en crisis son ciertas personas que pertenecen a la Iglesia, pero no nos debemos afectar los cristianos, ni verse tocada nuestra fe, porque la fe no está en las personas que integran la Iglesia, la fe está en Cristo que fundó la Iglesia”.
Además admite que muchas veces abusamos de la palabra ‘crisis’, “parece que Ecuador vive permanentemente en crisis económica y no es tan cierto porque han habido periodos de crecimiento que han permitido al país avanzar y desarrollarse. Si leemos la historia del Ecuador de la primera parte del siglo pasado, vemos que era un país extremadamente pobre, que no tenía buenos sistemas de comunicación – carreteras-, de alguna manera vivíamos aislados, no había suficiente oferta de educación ni tampoco solución a los problemas de salud; claro que ahora tenemos hospitales que no funcionan bien y que deberían hacerlo mejor, pero al menos hoy existen; claro que hay escuelas que deberían tener mejores instalaciones que las que cuentan, pero hoy tenemos escuelas; claro que hay maestros que deben de fortalecer su capacitación para proveer una mejor educación a los niños y a los jóvenes, pero hoy tenemos maestros. En el siglo pasado eran mucho más escasos los recursos del país, por lo tanto creo que a veces abusamos con este concepto de la crisis; parece que viviéramos permanentemente en crisis. Podría pensarse que es una especie de trampa de determinados políticos para decir, ‘mire todo está en crisis y necesitan de mí para solucionarla’, pero la realidad es que las cosas no necesariamente se las tiene que calificar de esa manera”, concluye.
Ricos vs pobres, ¿es posible no sentir apego a lo material viviendo con comodidad y en algunos casos con lujos?
GL: Obviamente hay que encontrarle un sentido más trascendente a la vida que la acumulación de bienes materiales, formamos parte de la creación de Dios y estamos aquí para transitar por este mundo cumpliendo tareas que van mucho mas allá de la acumulación de bienes y riquezas. No creo que sea censurable que las personas que habiendo fortalecido su capacidad y habilidad para poder desarrollar empresas, han alcanzado el éxito y a través de éste, lograron la obtención de bienes materiales. Lo interesante es mirar que esas personas a lo largo de su vida y trabajo han generado oportunidades para otros, porque han tenido creatividad y capacidad para emprender, para desarrollar actividades que generaron empleo y que a su vez, generaron otras actividades para que se desarrollen otros emprendimientos, contribuyendo a crear valor para la sociedad.
Hay que comprender también, que en el caso de un empresario su responsabilidad no termina con el cumplimiento de la ley con el pago de los impuestos o de las utilidades a los trabajadores de sus empresas; sino que debe tener además una conciencia social, que le permita ser sensible frente a lo que sucede en su entorno y comprender que su objetivo no es sólo la acumulación de riquezas sino la generación de valor social que se traduce en una generación de oportunidades para los demás.
Si uno mira a Dios en la Cruz lo puede ver con los brazos extendidos, como abrazándonos a todos, porque Dios no excluye absolutamente a nadie; es el hombre que, en su egoísmo busca excluir a otros, y algunos equivocadamente pretenden interpretar que Cristo es selectivo, cuando Él en la Cruz tiene los brazos abiertos, muy amplios para recibir todos.
"No deleguemos tanto nuestro futuro a otras personas, asumamos nosotros nuestra responsabilidad. Si uno se decide a tomar esas oportunidades las puede alcanzar, las puede lograr."
“Enséñales a pescar”, ¿cuánto cuesta aplicarlo?
GL: En términos modernos diría que ‘no le des el pescado, enséñales a pescar’, es la disyuntiva entre la política económica existencialista y una política económica productiva. La política económica existencialista tiene un límite, el límite que le dan los recursos que tiene esa economía. Si tengo $100 y me voy por el camino queriendo regalarlos, mi capacidad llega solo hasta $100, una vez que se me agotaron esos $100 ya no puedo regalar más; pero si escojo un modelo productivo y utilizo los $100 para invertirlos y enseñar a la gente a trabajar con esos recursos, probablemente esos $100 se convierten en recursos ilimitados que van creando valor para la sociedad. Cuando el ser humano por sí solo logra algo, siente dignidad, siente libertad, siente autonomía, no depende de nadie, no tiene porque ceder en sus principios, sonreír cuando no debe hacerlo, callar cuando debe gritar; entonces se reconoce libre, porque Dios nos creó libres.
Cuando alguien le regala el pescado, se crea una dependencia con aquella persona que le regala algo, permanente o constantemente; en términos políticos se crea una suerte de clientelismo y desde el punto de vista económico esa sociedad no se desarrolla porque esa política existencialista tiene límite en la cantidad de los recursos que cuenta ese Estado, ese Gobierno o esa sociedad. Pero si nos vamos por el camino de enseñar a pescar, nos vamos por el camino de una política productiva, nos vamos por el camino del ser humano capaz de sentirse el solucionador de sus propios problemas, el proveedor de sus propias oportunidades para alcanzar su desarrollo.
“...el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré…” (Mt. 25, 20-23)
GL: La parábola de los talentos las interpretamos como las bendiciones de Dios, que uno recibe, las oportunidades que nos ha dado y que no podemos desperdiciarlas. Si uno tiene la capacidad de trabajar y encontrar un mejor nivel de oportunidades para su familia, para su comunidad, para su ciudad, para su país, uno está en la obligación de hacerlo. No es una buena razón el principio de buena prudencia, que a veces es una coraza que oculta la comodidad de no quererse incomodar, para querer cada día dar más de sí, ser más creativo, más solucionador de problemas, más motivador, más generador de oportunidades para su familia, su empresa, su ciudad, su país. Dios te da... no lo desperdicies, utilízalo bien; pero utilízalo bien compartiendo, porque no sólo es para ti, es para que puedas convertirte en un instrumento facilitador de desarrollo de la comunidad donde vives.
No sólo a través de la política, sino en toda actividad que realizamos como banquero, periodista, fotógrafo, etc. Todos tenemos una oportunidad de explotar al máximo nuestras capacidades, nuestros dones, crear valor y generar oportunidad para nosotros y para quienes nos rodean. En política obviamente se amplifica, porque quien participa en ella tiene un mayor impacto en la sociedad y, si logra el poder político como alcalde, presidente o diputado, incrementa su capacidad de hacer un bien a los demás. Pero no sólo ellos lo pueden hacer, sino nosotros en nuestra vida ordinaria desde cualquier puesto o función que nos toque desempeñar, podemos tener la oportunidad de aplicar la parábola de los talentos dando lo mejor de cada uno y devolver mucho más de lo que hemos recibido.
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