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Comentemos de:
María Josefa Coronel
“Una Navidad eterna en familia”.
Nació el 4 de diciembre de 1965. Licenciada en Ciencias Sociales y Políticas, Abogada de los juzgados y tribunales por la Universidad Católica Santiago de Guayaquil, Mediadora y Capacitadora en Resolución Alternativa de Conflictos, Especialista en Derechos humanos, Master en Derecho Administrativo, Directora ejecutiva de la Corporación Pro-derechos Ciudadanos. Gerente Regional de Teleamazonas, en la actualidad. Casada hace17años con Gino Marchelli y madre de 2 hijos: Isabella y Alessandro..
María Josefa CoronelMás allá de su destacada trayectoria profesional, María Josefa Coronel, conductora del Noticiero de la Comunidad que se transmite de lunes a viernes (08h00 y 13h30) por Teleamazonas, se distingue por su sensibilidad social que la lleva a proponer, buscar y conseguir soluciones a las necesidades físicas y espirituales de quienes buscan ayuda.
De manera coincidente, al empezar la entrevista, María Josefa nos cuenta que justamente se encontraba tratando un tema que involucra a mucha gente que está sufriendo; “sufriendo por desamor o por actos de gente a las que creo, alguna vez, se les rompió el alma”, -comenta-. “Y me ponía a pensar, -añade-, ¿qué haría Dios en momentos como éstos?”.
Como es característico de este espacio con sus entrevistados, nos proponemos mostrar el ser humano y cristiano, de quienes con su trabajo y ejemplo nos ayudan a edificar una mejor sociedad, donde todos somos Iglesia.
Dadas sus múltiples ocupaciones, ¿cómo encuentra tiempo para la familia, para Dios? ¿Hay tiempo para todo?
MC:Poner a Dios en una lista no puedo. Al contrario, para ver la lista, yo necesito sentirme a lado de Dios, o debajo de sus pies; de repente me dan ganas de tenerlo codo a codo, hombro con hombro. Creo que eso lo heredé de mi mamá, ella me enseñó fundamentalmente a amar a Dios sobre todas las cosas. Y sigo buscándolo, sigo estudiando. He hecho cursos de teología, historia de la Iglesia; alimentando una estructura espiritual para poder sobrevivir en un mundo donde cada vez es más difícil tener paz, que es más individualista, menos familiar, menos amoroso. Obviamente hay un horario, de noche se duerme, de día hay que trabajar.
Se suele decir que los padres “sobreprotegen” a los hijos. El mundo de hoy nos pone a la defensiva: violencia, alcohol, drogas, consumismo, uso irresponsable de la sexualidad, etc. ¿cómo manejan estos temas en familia?, ¿cómo hacer que los hijos vean a sus padres como orientadores y no como opresores?
MC: Yo no le pongo fechas, no quiero que su sexualidad se torne irresponsable porque tuvieron una falla en el reloj biológico; prefiero que tengan clarísimo que su cuerpo es la casa donde vive su espíritu, donde viven sus buenas ideas y donde vive su corazón, que es donde aman, y que en esa casa también vive Dios.
Les hago una descripción detallada de lo que va a sentir y de la capacidad que tienen para controlar sus emociones, les digo que solamente quien se controla a sí mismo es grande, que la mayoría de edad no la da los 18 años sino la libertad de poder controlar nuestras emociones. No por eso se puede negar a disfrutar la emoción pero que ésta no sea la que nos domine. No es fácil, hacemos ejercicios; por ejemplo cuando ellos quieren desobedecer, entonces están furiosos, se ponen rojos y les digo: vamos a ejercitar ahora mismo en qué momento van a controlar sus emociones, ahora tienen la emoción de la ira, ¿y cuando venga la emoción del beso? Trato que sea sencillo.
Si los padres conceden a sus hijos ciertos permisos (salidas, uso de Internet, Tv, etc.) y ellos, al no corresponder, son privados de éstos, ¿sería un justo “castigo” por no usar con responsabilidad la libertad y confianza brindada?
MC: Trato de ponerles poco a poco, a los niños, las opciones, en la medida que tengan argumentos para discernir. Castigarlos físicamente, jamás; pero decir no vas a ir a tal parte o no vas a hacer tal cosa, se lo hace sin ningún remordimiento. En ese momento van a tener que reflexionar cuan capaz estaban de actuar correctamente y no lo hicieron. No puede ser que un niño esté 4 horas
en Internet, ¿cuando va a hacer los deberes?, ¿cuando va a descansar su mente? “Mami terminé los deberes ¿puedo usar Internet?” No, porque ahora quiero que tu mente descanse. Te has demorado 3 horas haciendo deberes y estudiando para una lección, quiero que te vayas a bañar, descanses, y vengas a conversar a lado mío. Esa es mi manera de hacer que les bajen las adrenalinas, porque sino vivieran complicados en un mundo que les da mucha información; si uno que es mayor se satura.
El Papa Benedicto XVI, en la encíclica Caritas in veritate, asegura que «El mercado no es ni debe convertirse en el ámbito donde el más fuerte avasalle al más débil». Si los bienes, productos y servicios no tuvieran excesivos márgenes de utilidad (precio justo), ¿mejoraría el nivel adquisitivo, habría menos desigualdad?
MC: Es un tema estructural serio, donde tienen que intervenir economistas y sociólogos. Yo creo que el tema del poder está detrás de todas estas cosas. El poder que a un chico le da tener un BlackBerry, por ejemplo, un juego de video, etc.; se están vendiendo cuotas de poder. Si tuviéramos una mejor estructura sociológica: ser importantes porque podemos sentarnos a conversar, adquirir conocimientos, ser capaces de recordar la historia que cuenta el abuelo o una persona mayor; cosas que parecen antiguas pero que no lo son y siguen siendo importantes para el desarrollo. Nos hacen menos egoístas, capaces de compartir, de entender más al otro, de bajar la voz.
Pienso que es mucho más complejo que tan sólo un tema económico. Y en esto es fundamental la educación.
En un programa-concurso (franquicia) se propone a los participantes establecer el orden correcto entre varias alternativas. Parafraseando esta idea, ¿cuál sería el orden para definir el fin de una noticia? a) Informar con verdad, b) Ayudar a la sociedad, c) Ser los primeros en anunciar, d) Mejorar rating.
MC: a) Informar con la verdad. Todos los de- más pueden quedar en el mismo lugar.
Hay medios (de comunicación) que critican a otros, llegando a llamar a ciertos espacios “telebasura”; sin embargo, muchos espacios de opinión, formativos o culturales –lamentablemente- salen del aire, presos del escaso rating. Si todas las cadenas televisivas -incluyendo auspiciantes- hicieran un convenio pro-mejora cultural, ¿podría cambiarse esta situación?
MC: Cuando la gente quiera, es un círculo. La gente no quiere ver cosas que instruyan, la gente quiere diversión. No sé si la historia se repite, pero cada vez veo a la gente con ganas de ver circos romanos, con gladiadores; sea en chismes, insultos de políticos, etc. Esta crítica la hago como televidente, yo me fuerzo a no ver porque tengo miedo que viéndolo después me guste; y hago que mis hijos no lo vean, por lo menos que vean otras opciones. El anunciante, son empresas que tienen el legítimo interés de que su producto sea vendido, entonces van a pagar en el espacio donde sean más vistos. Hay un tercer interés que es el medio, que es un negocio que quiere invertir un capital y recoger una ganancia. Con estos tres actores (televidente, anunciante, medio), ¿cuál es el interés malo?, ninguno. El primero quiere ver lo que desea, el medio tiene un negocio, el deseo de tener utilidad y el otro tiene una empresa donde quiere que su anuncio venda a una mayor canti- dad de compradores..
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