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Comentemos de:
Amar Entrañablemente a las Personas y Rebatir Frontalmente las Ideologías.
Padre Paulino Toral
Isabel Noboa
Dios es testigo de mi respeto y pastoral amor hacia las personas homosexuales, sean varones o mujeres. Cuando en el ejercicio mi sacerdocio trato con una persona con tendencias homosexuales soy especial-mente afectuoso y acogedor; me muestro muy amplio, sereno y pastoral.
En estos momentos de confusión generalizada, sembrada por la solapada ideología de género, es preciso distinguir claramente entre las personas homosexuales que forman parte de nuestra Nación y esta foránea ideología. Yo escribo sobre la homosexualidad (tal como la ideología de género, no sólo la propone, sino pretende imponérnosla) y ayu-do a las personas homosexuales a acercarse a Dios. Sé de las angustias que ellos viven; me constan sus traumas… Modestamente, creo que soy fiel a lo que establece el Catecismo de la Iglesia católica: "los homosexuales – dice el número 2358 – deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evita-rá, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta".

Sin ir más lejos, el viernes pasado (01.06.12), en el hospital de mis pacientes de sida, hablé con un caba-llero de 60 años, con modales visiblemente afeminados (él mismo me dijo: "como ve, Padre, yo soy gay"), que prestaba sus servicios a un ex compañero suyo, quien estaba muy mal de salud. Este caballero me dijo lo mismo que Richard Cohen – ex homosexual y Psicoterapeuta de homosexuales –en la entrevista que más abajo reproduzco.
Había vivido este caballero entregado a la práctica homosexual y su vida había sido angustiosa, atormen-tada y triste; dejó dichas prácticas, porque se acercó a Dios, y actualmente se dedica a ayudar a los enfer-mos de sida.

Me pareció una persona admirable, extraordinaria y de una inmensa calidad humana. Me pidió le oyera en Confesión.
Le escuché y, además, le di la Sagrada Comunión. Porque el Dios que de-fendió a la adúltera de sus inhumanos acusadores y no se olvidó de advertirle, "en adelante no peques más", no tiene inconveniente alguno en entrar en el corazón de un ser humano del cual el sacerdote puede dar fe y le consta que está plenamente arrepentido. Me acordé entonces de lo que escribió el converso Paul Claudel: "Si necesitas vírgenes, Señor, si necesitas valientes bajo tu estandarte, ahí está Domingo y Francisco, Señor, ahí está Lorenzo y santa Cecilia…Pero si necesitas, por acaso, de un perezoso y de un imbécil, de un orgulloso y de un cobarde, de un ingrato y de un impuro, de un hombre cuyo corazón estu-vo cerrado y cuyo rostro fue duro... Cuando todos te falten me tendrás siempre a mí". Después de aten-derle a él, me dediqué a su amigo enfermo, que estaba consciente y me solicitó le diera los Auxilios espiri-tuales.
Lo puse en los brazos del Buen Pastor, pidiéndole lo cargara sobre Sus hombros lo llevara a Sus Eternas Moradas… ¿Es esto odiar a las personas homosexuales? Usando de mi derecho a la libre expresión, que indudablemente existe en mi país, creo que puedo escribir, por ejemplo, sobre el aborto o la infidelidad conyugal, incluso exponiendo las consecuencias personales, familiares y sociales de tales conductas, sin que nadie pueda decir: "Usted se está metiendo conmigo".
Si las que abortan o los que son infieles sufren o se sienten mal por lo que escribo, no pueden concluir, sólo por lo que ellos sienten, que yo siento odio hacia ellos; o pedirme que deje de escribir sobre esos temas porque se están sintiendo aludidos.

Si así fuese, sería imposible, por ejemplo, toda contienda política; contienda de opiniones. Si opinar fuese lo mismo que odiar, un político podría decir: "Cállense todos. Me siento aludido.
Tengan cuidado, porque si siguen hablando de ineptitud y corrupción, hoy a sentirme aludido y podría meterlos presos a todos por el delito de odio: ¡Todos a callar!". Si por usar mi derecho a la libre expresión de lo que pienso sobre la ideología de género alguien lograra meterme preso, en ese preciso momento, deberá crearse en Ecuador un campo de concentración con rejas, alambradas y muros al estilo de los totalitarios campos de concen-tración de la Alemania nazi o de la marxista URSS, con un cartel bien grande en la puerta que diga: "Con-trarios a la Ideología de Género". Presumo que si todos los ecuatorianos supiéramos qué es realmente la ideología de género, ese campo de concentración tendría que tener capacidad para 14'483.499 seres humanos, incluidos, como ahora lo van a ver, las mismas personas con tendencias homosexuales; porque asumo que ellos, nunca podrá aceptar una ideología que – según afirman sus partidarias – busca expresa-mente la perversión de la raza humana. Después de leer lo que viene, podrán entender perfectamente bien que una cosa es tener tendencias homosexuales y otra muy distinta es ser un pervertido. Pongan atención a lo que viene. Cito al jurista argentino, Jorge Scala, una de las mayores autoridades del mundo en ideología de género.

"Ellen Herman, quieren "libertad para diseñar su familia actual y futura de mil formas diferentes y sin penalización: amar a mujeres o a varones, tener sexo con una o más personas a la vez, vivir con o sin niños, participar en la crianza de los niños sin participar necesariamente en la reproducción. Sólo cuan-do pudieran inventar familias de todo tipo – sin miedo al ridículo o al auto-reproche – podrían las muje-res esperar una verdadera individualidad, en vez de ser clasificadas como miembros cautivos de una cla-se de sexo o género"2. Alison Jagger lo dice con mayor claridad: "El final de la familia biológica elimi-nará también la necesidad de la represión sexual. La homosexualidad masculina, el lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales ya no se verán en la forma liberal como opciones alternas, fuera del alcance de la regulación estatal … en vez de esto, hasta las categorías de homosexualidad y heterosexua-lidad serán abandonadas: la misma "institución de las relaciones sexuales??, en que hombre y mujer desempeñan un rol bien definido, desaparecerá. La humanidad podría revertir finalmente a su sexualidad polimórficamente perversa natural"3. Para ello preconizan, por ejemplo, el "amor entre especies" para pseudo- justificar el bestialismo o zoofilia".
Estoy seguro que mis queridos hermanos y hermanas homo-sexuales no pueden estar de acuerdo con esta perversa ideología… Lo de perversa, no lo digo yo, lo dicen sus mismas podpromotoras: "La humanidadría revertir finalmente a su sexualidad polimórficamente perversa natural". Es decir: sexo sin regulación alguna; ni jurídico- estatal, ni ética; sin principios, sin valores, y sin otro criterio que el que cada uno individualmente establezca.

¿No creen, mis hermanos homosexuales, que si ustedes han salido del armario, es injusto que ahora pre-tendan meternos en un nuevo armario a todos los que no pensamos igual que ustedes, a todos los hetero-sexuales? ¿No les parece incorrecto que si ustedes han salido del encierro en que han permanecido hasta hoy, y ahora gozan de la libertad de expresar abiertamente lo que ustedes creen correcto, nos dejen, a los que nunca hemos estado encerrados, seguir usando nuestro derecho a expresarnos, pensando y opinando como a nosotros nos parece correcto? ¿Libertad de opinión para ustedes, y para nosotros no? Los derechos y las libertades de todos tienen unos límites, ¿los de ustedes no? ¿No será posible que dialoguemos sin amenazas de cárcel sobre la mesa de conversaciones? ¿No sería más noble su debate doctrinal si ustedes en lugar de venir al campo de batalla intelectual armados de amenazas y de poder, acudieran pertrechados solamente de razones y argumentos? Ustedes aman la libertad; también nosotros… Impidamos que la ideología de género construya los muros, las alambradas y las rejas intelectuales que va edificado en otros países y coloquemos sobre las puertas de nuestras fronteras la leyenda que nos dejó escrita el Gran San Agustín: "En lo necesario, unidad; en lo opinable, libertad; en todo caridad". En las contiendas doctrinales creo que esta es la norma de oro. Logremos que nuestro Gran Ecuador se dé el lujo de ser una excepción en el contexto de las naciones en las que se va imponiendo la ideología de género como sistema único de pensamiento, y se caracterice por ser el país en el cual el Creador sea el único que establezca normas, principios y valores para sus humanas criaturas ecuatorianas y extranjeras, a las que hemos abierto de par en par nuestras puertas… La angustia de la homosexualidad se sana, no diciéndole al homosexual que su sufrimiento es normal, sino luchando con la homosexualidad; no agrediendo al homosexual, sino acogiéndolo y amándolo como per-sona y comprendiéndolo como homosexual.

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