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¿La fe o la diversión de las fiestas patronales?
La fiesta de San Jacinto es una fecha muy importante para la Iglesia, para sus creyentes y sobre todo para Yaguachi, éstas pueden seguir, pero con respeto hacia el prójimo y hacia el santo
Martin Cucalón
A escasos 30 minutos de Guayaquil, Yaguachi siempre es una buena opción para ser visitado en cualquier fecha del año, aunque en su fiesta de San Jacinto que se desarrollan los días 15, 16 y 17 de Agosto se calcula que llegan alrededor de 600.000 peregrinos y turistas.

Yaguachi era un pueblo próspero, sus moradores y comerciantes encomendaban sus éxitos a San Jacinto. Desde entonces, la religiosidad popular se demuestra en la fiesta del 16 de agosto.

Pero los años pasan y la devoción al patrono de Yaguachi crea disputas a la hora de la peregrinación; los habitantes, muchos de ellos entusiasmados de llevar en sus hombros al Santo de su ciudad, se caen por el exceso de alcohol consumido por el entusiasmo que conlleva éstas fiestas y aún así salen.

Muchas personas devotas están listas para la caminata como la Familia Pacheco-Navas que viene cada año desde Riobamba a Yaguachi para sus Fiestas portando una imagen y nos cuenta
"… ya son 15 años que San Jacinto curó a mi hijo de una enfermedad mortal, por eso mi familia y yo le agradecemos siempre y en su honor venimos en estas fechas por el gran favor que nos hizo…".
Como ella muchos de los asistentes van rezando en el transcurso del camino, su corazón en ese momento solo agradece y pide que siga el amor de su patrono siempre en sus corazones y que siga ayudando a los más desamparados. Esa es la parte devota de las fiestas, esa parte que hace que la peregrinación se sienta en un pueblo unido por la fé.

Pero siempre a lado del blanco existe el negro, el negro espectáculo que hacen las cantinas que tocan a todo volumen canciones tristes y estimulan a las personas a seguir ingiriendo alcohol incluso en el mismo instante que el patrono de la ciudad pasa por sus bares, ellos no paran su festejo sino que más bien con el micrófono lo saludan y sus consumidores chocan sus vasos de cerveza gritando:
"que viva San Jacinto…" "Solo tus nos comprendes San Jacinto, nunca nos juzgas…",
como si fuera una estrella del espectáculo; desde ese instante se rompe todo lo espiritual, dejando en claro que para muchos de ellos las fiestas de Yaguachi es más diversión que devoción.

La fiesta de San Jacinto es una fecha muy importante para la Iglesia, para sus creyentes y sobre todo para Yaguachi, éstas pueden seguir, pero con respeto hacia el prójimo y hacia el Santo, dejando en claro que las festvidades no son del corazón para afuera sino del corazón para dentro, en ese lugar donde entra la reflexión.

Esperemos que las personas recapaciten y crezca ese respeto hacia el patrono, hacia su ciudad.Tal fecha es para recapacitar, para reflexionar y así pensar en las bondades que nuestro Dios siempre nos da y lo que nosotros también debemos entregarle de corazón.
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