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Comentemos de:
Ximena Gilbert Zhuno de Rodríguez
Madre. esposa y profesional...
Henry Avelino
Complicarse es muy fácil y quejarse mucho más. Pero las dificultades son lecciones de vida; gestos de amor que llegan en el momento menos pensado. Son parte del aprendizaje que Dios puso en el camino de cada uno.

Las palabras de Ximena Gilbert Zhuno de Rodríguez, reportera de ECUAVISA, retumban como la mejor lección del día y es que observando detenidamente su ejemplo, las tareas agobiantes resultan más fáciles de realizar.

Con una elocuencia que sorprende, no por la facilidad de palabra, sino por la calidez de su voz, por esa sutileza que tiene al recibirnos en su lugar de trabajo y con total convicción convencernos de que la jornada más difícil vale la pena vivirla si se la realiza con amor.

Su barriga está bien pronunciada, producto del séptimo mes de su tercer embarazo pero aún así se la nota serena y dispuesta a abrirnos las puertas de su vida y de su corazón para contarnos el milagro de Dios al bendecirla con una familia tan especial.

Con su amplia sonrisa dibujada en su rostro claro y maquillado por las cámaras televisivas a las que está expuesta, comparte orgullosa los logros recientes de su primer hijo, Jorge Andrés.

“Ayer, por su propia cuenta, se ganó un premio en una matiné que tuvo en la escuela y hoy aprendió a decir chao en Inglés”. Su entusiasmo contagia y nos hace darnos cuenta de que en realidad disfruta intensamente cada paso en su vida como madre, sin descuidar el hecho de ser esposa y profesional.

Aunque el sueño de ser periodista empezó cuando a temprana edad observada la labor de su madre, también colega, en televisión se inicio hace siete años cuando en el canal del cerro se desempeñaba como reportera de fuentes. Su responsabilidad consistía en investigar detenidamente los casos que, en lo posterior, iban a ser asignados a sus compañeros. Luego, armó dicho reportajes con su voz en off y, posteriormente, se dio a conocer en pantalla.

Y fue precisamente en su primera cobertura que conoció al amor de vida, el periodista Jorge Rodríguez. “Para estrenarme me asignaron un caso donde hubo 15 muertos y me enviaron a la morgue. Allí conocí a Jorge, quien estaba cubriendo por Teleamazonas y me daba ánimo ante el impacto de aquella noticia. Desde entonces fuimos amigos por un año, enamorados, dos; y, decidimos casarnos el 20 de noviembre del 2004. Compartir la misma profesión nos hizo comprendernos, apoyarnos mutuamente, pues ambos conocemos a cabalidad lo difícil del horario, y respetarnos por nuestras capacidades, tanto que nunca hubo reclamos de nuestros jefes porque sabían que lo manejábamos muy bien”.

Empezaron una etapa bonita como pareja aunque la mejor, según cuenta, llegó el 9 de mayo del 2005 con el nacimiento de su primogénito Jorge Andrés Rodríguez Gilbert, quien además de representar ilusión y emoción también fue el impacto de una noticia que no esperaban: Síndrome de Down.

...debía estar orgullosa de tener un Ángel (Jorge Andrés) que había enviado Dios para permitirme entender que no siempre se entiende con la cabeza sino con el corazón.

Ximena El mayor temor se dio por la falta de médicos capacitados para explicar oportunamente lo que significaba la Trisomía 21. “No entendía ni asimilaba lo que eso quería decir; al principio lloraba mucho, me deprimía. Amaba a mi hijo con mi alma pero temía que me lo rechacen, que lo discriminen.. Mi gran apoyo fue mi esposo, quien desde el principio dijo es nuestro hijo y lo vamos a sacar adelante como sea y así fue”.

Cuando Ximena empezó a ver con el corazón a su hijo, se dio cuenta de que lejos de avergonzarse (usualmente cuando la gente se entera como que da las condolencias) debía estar orgullosa de tener un Ángel que había enviado Dios para permitirle entender que no siempre se entiende con la cabeza sino con el corazón.

Vivir de cerca la experiencia los hizo notar que no solamente faltaban especialistas que guíen a los padres sino que tampoco había oportunidades; pues cuando se presentaba una, se requería mucho dinero para acceder a los mínimos derechos para que un niño se desarrolle normalmente.

Así comenzó la lucha, justamente para un día de la madre. “Decidí hacer un reportaje sobre las madres de niños especiales. En ese momento -creo- que ni mi jefe sabía que yo era una de ellas; y, se enteró porque al culminar mi reportaje, lo hice con un pantallazo con mi hijo diciendo que él era uno de los regalos más bellos para una madre. En ese instante todo el mundo se impactó porque era raro que una reportera termine hablando de su propio caso. Allí comenzamos a hablar del tema y Jorge Andrés fue juntando a la gente necesaria para salir a la calle”.
Ellos usaron su voz de reclamo que tuvo eco en muchas personas. Desde su lugar de trabajo hasta hacer conciencia en aquellos que, sin vivir de cerca la discapacidad, sentían en su corazón la necesidad de ser más tolerantes.

La campaña Háblame, mírame, tócame, inclúyeme consistió en una caminata que se realizó el 26 de abril del 2008 desde el parque Centenario hasta el Malecón.

La mayor satisfacción fue ver las calles llenas de gente que apoyaron la noble causa y que, posteriormente, se expandió por varias ciudades del país.

Este año, se hizo algo de menos magnitud por el avanzado estado de gestación de Ximena, sin embargo, esto no fue impedimento para apoyar la caminata que se realizó el mismo día a nivel nacional. Los proyectos, también se mantienen, entre ellos implementar un centro gratuito donde puedan recibir las terapias ya que es uno de los procesos mas importantes para que luego puedan acceder a escuelas y colegios regulares.

A pesar de que muchos padres temen volver a tener otro bebé por los riesgos de repetir la experiencia, en el hogar de los Rodríguez Gilbert, ese temor desapareció; así le dieron la bienvenida a Sebastián Gabriel el 6 de diciembre del 2007.

“Habíamos planificado tener a nuestro segundo hijo dos años después del primero. Claro que cuando Jorge Andrés nació, muchos creyeron que no nos íbamos a animar. Pero, entendimos que no debía haber temor porque él era una bendición muy grande y si volvía a ocurrir, sería una bendición mayor”.

El más pequeño de la casa nació sin problema y ha sido una buena compañía para su hermano mayor. No solo le enseña a hacer travesuras sino que lo ha dotado de mucha sensibilidad y facilidad de ser expresivo a través de un abrazo o un beso. “Yo digo que la inclusión la vivo en casa porque puedo demostrar que dos niños pueden vivir juntos y aprender sin problemas”.

El tercer hijo de los Rodríguez Gilbert fue sorpresa; pues al cesar las pastillas por desavenencias hormonales, Ximena gestó a un varón que seguirá uniendo los lazos paternos y, sobre todo, como pareja.

Es bastante duro el trabajar, ser madre y esposa a la vez, reconoce, pero profesionalmente ha demostrado que el ser mamá no disminuye su capacidad intelectual. “Con mi barriga a punto de explotar sigo trabajando, puedo hacerlo igual o mejor que cualquier persona porque es cuestión del esfuerzo que uno hace; además, creo que uno como profesional tiene una razón adicional para hacer las cosas mejor”.

Establecerse como mamá la hizo replantear sus hábitos, como cambiar su horario de trabajo de 05:00 a 15:00 para poder ayudar en las terapias con su hijo mayor o simplemente compartir actividades con el segundo bebé y con su esposo.

Es importante que las mujeres no nos olvidemos de ser esposas. Cuando somos madres nos dedicamos el día o la vida entera a serlo y descuidamos lo otro.

“Es importante que las mujeres no nos olvidemos de ser esposas. Cuando somos madres nos dedicamos el día o la vida entera a serlo y descuidamos lo otro. Con Jorge aún tenemos los detalles de llamarnos, de enviarnos mensajes, de decirnos que nos amamos; tratamos una vez al mes ir al cine o a comer algo los dos solos. Es decir buscar un espacio para los dos. Conversamos mucho sobre nuestros días, queremos ser los mejores padres pero por eso no dejamos de ser esposos”.

Acostumbrada a levantarse a las 04:00 para dejar listo lo que más se pueda y a acostarse a las 23:00, aproximadamente, esta mamá aún tiene metas profesionales que cumplir: “Siempre soñamos con trabajar juntos. Tuvimos un programa en radio pero por falta de tiempo lo dejamos. Ahora queremos tener un programa de investigación en televisión”.

Y aunque ser presentadora de noticiero no le quita el sueño preferiría que, de llegar la oportunidad, esto le permita convertirse en entrevistadora y así emular a su compañero y amigo Carlos Vera, a quien admira profesionalmente.

“Cuestionar a la autoridad me gusta más porque he llegado a aprender que a veces los trabajos más enriquecedores son aquellos que logran ayudar a la gente. Tal vez denunciaste algo pero no quedo solo en eso sino que tuvo efecto y se logro un cambio. Porque los temas sociales trascienden y calan hondo en el corazón”.

Así como en el corazón de esta joven madre, esposa y profesional esta presente el amor por todo lo que hace. “Cuando entregas tu tiempo, tu fuerza y ves que tu hijo comienza a avanzar o a crecer mutuamente con su hermano, todo vale la pena. Si pensamos solo en las dificultades y nos quedamos con las quejas o con lo negativo, no veremos la verdadera razón de hacer las cosas, mucho menos veremos la recompensa: una sonrisa de un hijo y el abrazo de un esposo”.
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